Corroboración de la gendarmería en la peste / 30 de Diciembre, 16:40
- Merwina Londés

- 17 ene 2024
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En unas galerías se sucede el apocalipsis, a lo mejor la peste, eso es lo que militamos. Un escorpión militar que me agarra a mí y al resto del grupo para un chuceo, una corroboración, le pide el revolver a alguien por lo que para mí era obvio que lo iba a matar, entonces me pongo detrás de él. Efectivamente lo mata entonces lo mato, pero sigue parado. Mi otro compañero también le dispara y tampoco cae entonces pensamos que en cualquier momento nos va a matar y nos damos cuenta de que está como congelado. Salimos corriendo desde el patio de baldosas de Maldonado[1] hasta el zaguán donde hay un timbre que te lleva a un posicionamiento anterior. Entonces digo: «imagínense lo gracioso que sería tocar el botón y aparecer del lado de la paloma».
[1] Casa que compró el joyero, Alfonso Pizza, tío abuelo de mi abuela. Ahí vivió casi toda persona perteneciente a mi familia materna. Era una casa vieja de muchos cuartos, llegaron a vivir familias enteras en un dormitorio, seis hermanos, los padres, una abuela. Cosas así. También adoptaban niños del INAU. Vivía mucha gente. Yo viví ahí en la Crisis de los 2000, para ese entonces solo quedaba mi abuela.

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